Hayek: el orden espontáneo y los distintos órdenes sociales, cosmos y taxis

por Martín Krause

“Denominaremos «orden» a un estado de cosas en el cual una multiplicidad de elementos de diversa especie se relacionan entre sí de tal modo que el conocimiento de una porción espacial o temporal del conjunto nos permite formular acerca del resto unas expectativas adecuadas o que por lo menos gocen de una elevada probabilidad de resultar ciertas. Es evidente que en este sentido, toda sociedad debe gozar de un orden y que muchas veces ese orden existirá sin haber sido deliberadamente creado Como ha dicho un conocido experto en antropología social, ‘«el que en la vida comunitaria existe un cierto orden, coherencia y regularidad es algo obvio; de otra manera, ninguno lograríamos ejercer una actividad normal ni satisfacer nuestras más elementales necesidades» .

Al vivir en sociedad y tener que cubrir la mayor parte de nuestras necesidades mediante diversas formas de mutua cooperación, es evidente que, por lo que respecta al ajeno actuar, el logro de nuestros propósitos dependerá de la coincidencia de nuestras expectativas con la realidad. Es tal coincidencia lo que refleja la existencia del orden social; descubrir cómo surge será el tema que nos ocupará de modo inmediato. La primera y casi inevitable respuesta que nuestros hábitos de pensar antropomórfico sugieren al respecto es que todo orden ha de ser fruto del designio de alguna mente’. Debido a ello, el concepto de orden no resulta muy popular entre los partidarios de la libertad, gozando en cambio de especial predicamento entre las gentes de inclinación autoritaria. El orden» social, según este enfoque, ha de basarse en la relación de mando y obediencia, es decir, en la existencia de una estructura en la que la voluntad del superior, y en última instancia la de una sola autoridad suprema, ha de determinar lo que a cada uno corresponde hacer.”

“Diversos son los términos que cabe utilizar para describir cada una de dichas clases de orden. El orden creado que hemos denominado exógeno u ordenación puede también ser calificado de estructura, orden artificial u organización, término este último especialmente adecuado cuando se trata de un orden social dirigido. Por su parte, el orden autógeno o endógeno queda debidamente especificado mediante la expresión orden espontáneo. El griego clásico tuvo la fortuna de disponer de vocablos diferentes para designar estos dos tipos de orden taxis para el creado (por ejemplo, el orden de batalla, y kosmos para el espontáneo (término que originalmente aludía al adecuado orden de un Estado o de una comunidad).”

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Hayek: el orden espontáneo y los distintos órdenes sociales, cosmos y taxis – Blog el foro y el bazarBlog el foro y el bazar (ufm.edu)

“De Borges a la economía” por Martín Krause

Clase 1: Borges y la libertad

Clase 2: Sobre el progreso

Clase 3: Un orden espontáneo

Clase 4: ¿Cómo veo la mano invisible, si es invisible?

Clase 5: El emprendedor, motor del orden espontáneo

Clase 6: El derecho de propiedad y los contratos

Clase 7: El Estado, la política y el gasto público

CLASE 8: AYUDA SOCIAL ¿CON EL DINERO DE QUIÉN?

El empleo – Friedrich Hayek

“Escribía yo hace treinta años acerca del punto crucial que nos ocupa: Nadie ha negado que se pueda aumentar la ocupación rápidamente y conseguir una situación de ‘pleno empleo’ en un plazo muy breve mediante la expansión monetaria, y menos aún aquellos economistas en cuyo pensamiento ha influido la experiencia de una gran inflación. Lo que sí se ha dicho es que el tipo de pleno empleo así conseguido es intrínsecamente inestable, y que crear ocupación por ese sistema supone perpetuar los altibajos de prosperidad y crisis. Puede haber situaciones desesperadas en las que resulte necesario aumentar el empleo a toda costa aún cuando sólo sea por un corto periodo. Trances como el doctor Bruning hubo de afrontar en Alemania en 1932 justifican medidas desesperadas. Pero el economista debe dejar bien sentado que buscar el máximo de empleo sostenible a corto plazo mediante la política monetaria no es sino el arbitraje del desesperado que nada tiene que perder y sólo pretende conseguir un respiro “.

El primer gran paso de la teoría económica fue la mano invisible; el segundo la subjetividad del valor

por Martín Krause

Así comenzó la “revolución marginalista” en la economía. Con los alumnos de la UBA Económicas vemos el libro de Carl Menger, Principios de Economía Política. Dice el autor en su capítulo III:

“El valor de los bienes se fundamenta en la relación de los bienes con nuestras necesidades, no en los bienes mismos. Según varíen las circunstancias, puede modificarse también, aparecer o desaparecer el valor. Para los habitantes de un oasis, que disponen de un manantial que cubre completamente sus necesidades de agua, una cantidad de la misma no tiene ningún valor a pie de manantial.

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https://bazar.ufm.edu/primer-gran-paso-la-teoria-economica-fue-la-mano-invisible-segundo-la-subjetividad-del-valor/