El gran problema de la economía centralizada

Sabemos que los sistemas económicos pueden ser de economía libre, de economía centralizada y de economía mixta.

Todo sistema de economia centralizada necesita de un órgano director. Pero…¿cómo toma las decisiones este órgano? ¿Qué información necesita para que esas decisiones sean beneficiosas para la economía en su conjunto?

Más allá de las buenas intenciones, el órgano director no puede estar en todos lados y saber todo. No es Dios.

Esa información se encuentra dispersa en la mente de todos los agentes económicos, sean estos personas, familias, empresas u otros. Además se renueva constantemente.

El órgano director de una economía centralizada no puede, aunque quiera, tener y procesar la información que manejan todos y cada uno de los agentes económicos.

La información de que puede tener ese órgano director es incompleta, errónea, desactualizada, etc. Lo que generará que las decisiones no sean siempre las mejores con respecto a la economía en su conjunto.

Imaginemos lo difícil que es decidir en una sola empresa y lo imposible que es (por más buena intención que tenga) que un comité de expertos económicos de un país, tome decisiones acertadas para toda la economía en general, con mala información.

Cr. Pablo M. Scarpini

Control de precios y alimentos en el antiguo Egipto

En el mundo antiguo, por supuesto, tener autoridad sobre las mercaderías más importantes, los alimentos, era ciertamente tener poder.

“El hombre, o clase de hombres, que controlen la provisión de elementos esenciales tiene la posesión del poder supremo.

Por lo tanto, el resguardo de la provisión de alimentos ha sido preocupación de los gobiernos desde que éstos han existido”, escribió Mary Lacy en 1922. Y tan temprano como en la quinta dinastía de Egipto, generalmente ubicada en el año 2830 A.C. o antes, el monarca Henku había inscripto en su tumba, “Fui señor y veedor del grano sureño en esta tierra “.

Durante siglos el gobierno egipcio trató de mantener el control de la cosecha de granos, sabiendo que

El control de la comida es el control de la vida

Utilizando el pretexto de prevenir el hambre, el gobierno reguló más y más los graneros; la regulación llevó a la dirección y finalmente a la apropiación: la tierra se convirtió en propiedad del monarca y era rentada por él a los agricultores.

Bajo la dinastía Lagid (fundada por Tolomeo I Soter en el año 306 A.C.) “había una real omnipresencia del estado… El Estado… intervenía empleando ampliamente todas sus prerrogativas legales… todos los precios se fijaban por mandato a todos los niveles”. De acuerdo con el historiador frances, Jean-Philippe Levy, “el control tomó proporciones amenazantes. Había un ejército completo de inspectores. No había más que inventarios, censos de hombres y animales…estimaciones de cosechas futuras…En los pueblos, cuando los agricultores que estaban disgustados con todo esto huían, los que quedaban eran responsables por la producción de los ausentes…(uno de los primeros efectos de controles de precios rígidos en productos agrícolas es el abandono de las granjas y la consecuente caída en ls provisión de alimentos). La presión (de los inspectores) se extendía, en caso de necesidad, a la crueldad y la tortura. Los trabajadores egipcios sufrieron mucho durante este período de los abusos de la intervención estatal en la economía, especialmente con la “ley de bronce”, una teoría económica que sostenía que los salarios nunca podían subir por sobre las mínimas necesidades para mantener a los trabajadores vivos. Los controles de salarios establecidos por el gobierno reflejaban esta doctrina económica prevaleciente.

“Luego de un período brillante”, concluye Levy, “la economía egipcia sufrió un colapso a fines del tercer siglo AC, como también su estabilidad política. La crisis financiera fue ya permanente. La moneda se devaluó. El comercio de Alejandría declinó. Los trabajadores, disgustados con las condiciones que le habían sido impuestas, abandonaban sus tierras y desaparecían hacia el interior del país…”

(Del libro: “4.000 años de controles de precios y salarios, como no combatir la inflación “, de Robert Schuettinger y Eamonn F. Butler).

Pandemia: Más consumo y menos ahorro = más pobreza

De acuerdo con John Hicks, fue Boccaccio el que, en un curioso pasaje de la Introducción al Decamerón, escrito aproximadamente hacia el año 1360, describió por primera vez, y en términos bastante precisos, un proceso económico que se produjo en su época , cuando relató el impacto que sobre los ciudadanos de Florencia tuvo la Gran Peste del siglo XIV. En efecto, la epidemia generó la sensación de que la esperanza de vida se iba a reducir drásticamente, por lo que empresarios y trabajadores, en vez de ahorrar y alargar las etapas de su proceso productivo trabajando sus tierras y ganados, se dedicaron a incrementar el consumo presente. Después de este comentario de Boccaccio, el primer economista que seriamente analiza los efectos de la disminución del ahorro y el retroceso económico a que la misma da lugar es Böhm-Bawerk en su obra Capital and Interest, en donde explica con todo detalle que, si los individuos en general deciden consumir más y ahorrar menos, se produce un fenómeno de consumo del stock de bienes de capital que, en última instancia, disminuye la capacidad productiva y la producción de bienes y servicios de consumo, dando lugar a un empobrecimiento generalizado de la sociedad.

(Del libro “Dinero, crédito bancario y ciclos económicos” de Jesús Huerta de Soto)

Bear Grylls y las necesidades humanas

Como vimos anteriormente lo que son las “necesidades humanas”, veremos a continuación la clasificación básica de “necesidades primarias” y “necesidades secundarias “.

La mayoría de nosotros ha visto algunas de las populares series de televisión “A prueba de todo” protagonizada por Bear Grylls y “Al límite” por Ed Stafford.

Aparte de ser muy entretenidas, nos enseñan algo sobre el tema de las “necesidades humanas” tratadas en todos los libros de introducción a la economía.

Primero, el hombre abandonado a su suerte en un medio hostil ¿qué es lo primero que busca satisfacer? ¿Que es lo que deja en segundo o tercer lugar? Evidentemente depende del medio en que se encuentra. No es lo mismo estar en la Patagonia que en la selva de Misiones.

Cuando pensamos en que necesidades satisfacer primero pensamos en aquellas que si no son satisfechas peligra nuestra vida.

Si nos encontramos en la Patagonia, tendría prioridad buscar o hacer un refugio y hacer fuego. Pero si estamos en la selva misionera, quizás no.

Una lista de prioridades posible puede ser: refugio, fuego, vestimenta, agua y alimentos. Pero el hombre, evidentemente, tiene más necesidades, pero…¿cuáles son?

Una teoría habla sobre la “jerarquía de necesidades” más conocida como “pirámide de Maslow” pone a las necesidades fisiológicas en la base de la pirámide, son las primeras que el ser humano busca satisfacer. Los otros niveles: seguridad, pertenencia, estima y autorrealización, no son tan prioritarios.

Por todo esto, podemos definir que lo que separa a las “necesidades primarias” y “necesidades secundarias” son aquellas necesidades que si no puedo satisfacer con determinados bienes o servicios pierdo la vida.

Redondeando: las necesidades primarias son aquellas que si no las puedo satisfacer, mi vida peligra. Las necesidades secundarias son aquellas que si no las puedo satisfacer, tengo otras consecuencias, pero no pierdo la vida.

Esta es la clasificación básica de las “necesidades humanas”.

Cr. Pablo M. Scarpini

Pirámide de Maslow: Una teoría sobre la jerarquía de necesidades

Consiste en una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow en su trabajo de 1934: “Una teoría sobre la motivación humana”.

El escalón básico es el de las necesidades fisiológicas, hambre y sed. Cuando el ser humano ha cubierto estas necesidades comienza a preocuparse por la seguridad de garantizar su satisfacción en el futuro. Una vez que el individuo se siente físicamente seguro, empieza a buscar la aceptación social; quiere identificarse y compartir las aficiones de un grupo social y quiere que este grupo lo acepte como miembro. Cuando el individuo está integrado en grupos sociales empieza a sentir la necesidad de obtener prestigio y éxito por parte de los demás. Finalmente, los individuos que tienen cubiertos todos estos escalones, llegan a la culminación y desean sentir que están dando de sí todo lo que pueden.

Maslow recogió esta idea y creo su teoría acerca de la jerarquía de necesidades. Además de considerar las evidentes: agua, aire y comida, amplió el concepto en cinco bloques: las necesidades fisiológicas, necesidades de seguridad, la necesidad de afiliación y pertenencia, necesidad de estima y la necesidad de autorrealización; en este orden.

1. Las necesidades fisiológicas

Incluye las necesidades dirigidas a mantener activo el organismo. Entre ellas podemos mencionar: oxígeno, agua, proteínas, sal, de la temperatura.

Las necesidades fisiológicas son satisfechas mediante comida, bebidas, sueño, refugio, aire fresco, etc. . Si todas las necesidades humanas dejan de ser satisfechas entonces las necesidades fisiológicas se convierten en la prioridad más alta.

2. Las necesidades de seguridad

Cuando las necesidades fisiológicas se mantienen compensadas, entran en juego estas necesidades. El hombre comienza a preocuparse por alcanzar cuestiones que le brinden seguridad, estabilidad y protección. Como ejemplo podríamos citar: la necesidad por hallar una casa en un lugar seguro, lograr estabilidad laboral y demás.

Vale decir que la seguridad se convierte en el principal objetivo sobre otros.

3. Las necesidades de amor y pertenencia

Cuando las necesidades fisiológicas y de seguridad se completan, empiezan a entrar en escena las terceras necesidades. Empezamos a tener necesidades de amistad, de pareja, de niños y relaciones afectivas en general, incluyendo la sensación general de comunidad. Del lado negativo, nos volvemos exageradamente susceptibles a la soledad y a las necesidades sociales.

Dentro de los ejemplos que podemos citar tenemos el deseo de formar pareja, de ser partes de una comunidad, a ser miembros de una iglesia, a una hermandad, a pertenecer a un club social.

4. Las necesidades de estima

Maslow describió dos versiones de necesidades de estima, una baja y otra alta:

– La necesidad de estima baja consiste en el respeto de los demás, la necesidad de estatus, reconocimiento, apreciación, dignidad e incluso dominio.

– La alta comprende las necesidades de respeto por uno mismo, incluyendo sentimientos de confianza, competencia, independencia, logros y libertad.

El autor llama a todos estos cuatro niveles anteriores “necesidades de déficit”. El autor también habla de estos niveles en términos de “homeostasis”, extendiendo tal principio a las necesidades, comparando la búsqueda en la satisfacción de la necesidad con el logro de la misma en pos de un equilibrio.

Abraham H. Maslow afirma que todas estas necesidades están construídas genéticamente en todos nosotros, como los instintos. De hecho, les llama “necesidades instintoides” (casi instintivas).

4. Las necesidades de autorrealización.

Básicamente consiste en el crecimiento, en el logro del propio potencial y en el impulso para convertirse en lo que uno es capaz de llegar a ser.

En general, la teoría de Maslow presenta:

a. Una necesidad satisfecha no origina ningún comportamiento; solo las necesidades no satisfechas i fluyen en el comportamiento y lo encaminan hacia el logro de objetivos individuales.

b. El individuo nace con un conjunto de necesidades fisiológicas que son innatas o hereditarias. Al principio, su comportamiento gira en torno de la satisfacción cíclica de ellas.

c. A partir de cierta edad, el individuo comienza un largo aprendizaje de nuevos patrones de necesidades. Surge la necesidad de seguridad, enfocada hacia la protección contra el peligro, contra las amenazas y contra las privaciones. Las necesidades fisiológicas y las de seguridad constituyen las necesidades primarias y tienen que ver con su conservación personal.

d. En la medida en que el individuo logra controlar sus necesidades fisiológicas y de seguridad, aparecen lenta y gradualmente necesidades más elevadas: sociales, de estima y de autorrealización. Cuando el individuo logra satisfacer sus necesidades sociales, surgen las necesidades de autorrealización; esto significa que las necesidades de estima son complementarias a las necesidades sociales, mientras que las necesidades de autorrealización son de estima. Los niveles más elevados de necesidades solo surgen cuando los niveles más bajos han sido alcanzados por el individuo. No todos los individuos sienten las necesidades de autorrealización, ni siquiera el nivel de las necesidades de estima, dado que consisten en un desafío individual.

e. Las necesidades más elevadas no surgen a medida que las más bajas van siendo satisfechas; estas predominan, de acuerdo con la jerarquía de necesidades. Diversas necesidades concomitantes influyen en el individuo de manera simultánea, sin embargo, las más elevadas predominan frente a las más bajas.

f. Las necesidades más bajas (comer, dormir, etc.) requieren un ciclo motivacional relativamente rápido, en tanto que las más elevadas necesitan uno mucho más largo. Si alguna de las necesidades más bajas deja de ser satisfecha durante un largo período, se hace imperativa y neutraliza el efecto de la más elevada. Las energías de un individuo se desvían hacia la lucha por satisfacer una necesidad cuando esta existe.

El enfoque de Maslow, aunque es demasiado amplio, representa para la administración de recursos humanos un valioso modelo acerca de los comportamientos de las personas.

Diferenciación y posicionamiento en el mercado

Una vez que la compañía ha decidido a que segmentos del mercado buscará entrar, debe determinarse cómo diferenciar sus ofertas de mercado para cada segmento meta y las posiciones que desea ocupar en dichos segmentos. El posicionamiento de un artículo es el lugar que éste ocupa en la mente de los consumidores en relación con los productos de la competencia. Los especialistas en marketing buscan desarrollar posiciones únicas de mercado para sus productos. Si se percibe que cierta mercancía es exactamente igual a las demás que hay en el mercado, los consumidores no tendrían razones para comprarla.

El posicionamiento es el atreglo que se hace para que un producto ocupe un lugar claro, distintivo y deseable, en relación con los productos de la competencia, en la mente bde los consumidores meta.

Al posicionar su marca, una compañía primero identifica posible diferencias de valor para los clientes que proporcionen ventajas competitivas que le permitan construir su posición. La compañía puede ofrecer mayor valor para el cliente al cobrar precios más bajos que los competidores u ofrecer más beneficios para justificar precios más altos. Sin embargo, si la compañía promete mayor valor, entonces debe entregarlo.

Así, un posicionamiento eficaz inicia con una diferenciación, lo que implica diferenciar realmente la oferta de mercado de la compañía para que entregue mayor valor a los clientes. Una vez que la empresa ha elegido una posición deseada, debe dar pasos firmes para entregar y comunicar esa posición a sus consumidores meta. Todo el programa de marketing de la compañía debe apoyar la estrategia de posicionamiento elegida.

Basado (en su mayor parte) en el libro “Marketing” de Philip Kotler y Gary Amstrong

Coronavirus, alcohol en gel y control de precios en Argentina 2020

Es indudable que la pandemia del COVID-19, popularmente conocida como “coronavirus” ha modificado nuestras conductas, entre ellas aquellas relacionadas con nuestro comportamiento económico.

El fenómeno económico que se ha producido en los bienes como el alcohol en gel, barbijos y todo lo relacionado con el COVID-19, es el clásico aumento de la demanda, no respondido por la oferta en un primer momento, lo que causó un notable aumento de precios.

Ahora bien ¿Como se soluciona esto?

Uno de los caminos es la intervención del Estado fijando precios máximos. Los efectos de esta medida en un primer momento serían “buenos” ya que los consumidores accederían a esos bienes a un precio más bajo del que se vendía antes del control de precios. Del lado de los fabricantes (oferta) el efecto no sería tan bueno, ya que los fabricantes no se verían tan motivados a abastecer esa nueva demanda, además de impedir la entrada de nuevos fabricantes. El resultado no sería el esperado ya que se agotarían los stocks a ese precio máximo y no se abastecerá al mismo ritmo que la demanda. Se produciría la escasez de esos bienes y el surgimiento de un mercado negro. No es la mejor solución.

En el caso que el Estado no intervenga en los precios, el alza notable de ellos por un lado limitaría a los consumidores en comprar más de lo realmente necesario y por el lado de los fabricantes los incentivaría a aumentar la producción y entrarían en el mercado más cantidad de oferentes. En este caso, con el tiempo, se abastecería a la demanda incrementada, equilibrandose con la oferta. Sin que se produzca escasez, ni mercado negro.

El sistema de precios es un mecanismo de transmisión de datos que indica los bienes y servicios que más demandan los consumidores y les indica a los productores qué fabricar y en qué cantidad. Si se distorsionan estas señales, aunque nuestra intención sea la mejor, perjudicaremos a los que queremos beneficiar.

POR FAVOR, SR. PRESIDENTE DE ARGENTINA, ALBERTO FERNÁNDEZ, SI NO QUIERE QUE DESAPAREZCAN LOS BIENES Y SERVICIOS RELACIONADOS CON LA PANDEMIA COVID-19, NO IMPLEMENTE UN FÉRREO CONTROL DE PRECIOS

Cr. Pablo Martín Scarpini

1. Análisis FODA (Resumen)

La meta del análisis FODA consiste en ajustar las fortalezas de la compañía con oportunidades atractivas en el entorno y, al mismo tiempo, eliminar o superar las debilidades y reducir las amenazas tanto como sea posible.

Fortalezas

Capacidades internas que podrían ayudar a la compañía a alcanzar sus objetivos.

Oportunidades

Factores externos que la compañía podría ser capaz de explotar para su beneficio.

Debilidades

Limitaciones internas que podrían interferir con la capacidad de la compañía para alcanzar sus objetivos.

Amenazas

Factores actuales y emergentes externos que podrían desafiar el desempeño de la compañía.

Los impuestos desalientan la producción

Existe todavía otro factor que contribuye a hacer improbable que la riqueza creada por la inversión estatal compense plenamente la riqueza destruida por los impuestos percibidos y destinados al pago de aquellas inversiones.

No se trata simplemente, como a menudo se supone, de tomar algo del bolsillo derecho de la nación para ponerlo en el izquierdo. Los
inversionistas estatales nos dicen, por ejemplo, que si la renta nacional asciende a 200.000.000.000 de dólares (siempre son generosos al fijar esta cifra), unos impuestos de 50.000.000.000 de dólares al año significa transferir tan sólo el 25 por 100 de fines privados a fines públicos. Esto es hablar como si el país fuera una gigantesca empresa mercantil y como si tales operaciones implicaran meros apuntes contables. Los inversores estatales olvidan que están tomando el dinero de A para entregarlo a B. Mejor dicho, lo saben muy bien; pero en tanto extensamente aluden a los beneficios que el proceso reporta a B y se refieren a las cosas maravillosas de que disfrutará y que no hubiera
soñado si tal dinero no le hubiera sido entregado, pasan por alto las consecuencias que A habrá de soportar. Ven sólo a B y olvidan a A.

En el mundo moderno no se aplica a todas las gentes igual porcentaje de impuesto sobre los ingresos personales. La mayor carga fiscal recae sobre un sector limitado de los
contribuyentes y dicha contribución sobre la renta ha de ser suplementada mediante otros tipos de imposición. Tales exacciones inevitablemente afectan a las acciones e incentivos
de las personas que tienen que soportarlas. Cuando una empresa pierde cien centavos por
cada dólar perdido y sólo se le permite conservar sesenta de cada dólar ganado; cuando no puede compensar sus años de pérdidas con sus años de ganancias, o no puede hacerlo adecuadamente, su línea de conducta queda perturbada. No intensifica su actividad mercantil, o si lo hace, sólo incrementa aquellas operaciones que implican un mínimo de riesgo. Aquellos que se percatan de esta realidad se retraen de iniciar nuevas empresas.
De esta suerte, los empresarios establecidos no provocan la creación de nuevas fuentes de trabajo o lo hacen en grado mínimo; muchos deciden no convertirse en empresarios. El perfeccionamiento de la maquinaria y la renovación de los equipos industriales se produce a ritmo más lento, y el resultado, a la larga se traduce en impedir a los
consumidores la adquisición de productos mejores y más baratos, con lo que disminuyen los salarios reales.

Un efecto semejante se produce cuando los ingresos personales son gravados en un 50, 60, 75 ó 90 por 100. Las gentes comienzan a preguntarse por qué tienen que trabajar seis, ocho o diez meses del año para el Gobierno y sólo seis, cuatro o dos meses para ellos mismos y sus familias. Si pierden el dólar completo cuando pierden, pero sólo pueden conservar una parte de él cuando lo ganan, llegan a la conclusión de que es una tontería
arriesgar su capital. De esta suerte, el capital disponible decrece de modo alarmante.
Queda sujeto a imposición fiscal aun antes de ser acumulado. En definitiva, al capital capaz de impulsar la actividad mercantil privada se le impide, en primer lugar, existir, y
el escaso que se acumula se ve desalentado para acometer nuevos negocios. El poder público engendra el paro que tanto deseaba evitar.
Una cierta carga fiscal es, naturalmente, indispensable para cumplir las funciones esenciales de todo Gobierno. Unos impuestos razonables, adecuados a estos fines, no interfieren seriamente la producción. Los servicios públicos que ofrecen a cambio y que, por lo demás, salvaguardan la producción misma, suponen más que suficiente
compensación. Ahora bien, cuanto mayor sea el porcentaje de renta nacional que absorban las cargas fiscales, tanto mayor será la disuasión ejercida sobre la producción y la actividad privada. Cuando la carga total tributaria rebasa unos límites soportables, el problema de buscar nuevos impuestos que no desalienten y obstaculicen la producción
resulta insoluble.

Henry Hazlitt