Concepto de organización

En la actividad económica y social intervienen hoy las más diversas entidades, creadas con el fin de satisfacer necesidades humanas. Estas entidades reciben comúnmente el nombre de organizaciones. Entre ellas podemos mencionar las asociaciones, las fundaciones, los entes públicos, los sindicatos, los consorcios de propietarios, las agrupaciones religiosas y las empresas.

Si bien estructuralmente son diferentes, todas tienen algo en común: son sistemas sociales, integrados por grupos de personas que se relacionan entre sí, disponiendo de recursos y desarrollando actividades para alcanzar objetivos.

Por lo tanto:

Una organización es un sistema social.

Una organización, cualquiera sea su naturaleza, debe planificar su actividad y disponer de recursos que le permitan alcanzar sus objetivos con la mayor eficiencia posible, es decir, tratando de obtener resultados más valiosos que los medios aplicados para tal fin.

Todas las organizaciones necesitan contar con recursos humanos -personas o grupos de personas que pertenecen a ellas o que en ellas trabajan-, y, además, con recursos materiales o patrimonio que aplican en la realización de actividades planificadas y orientadas al logro de sus objetivos.

Las organizaciones constituyen el objeto de estudio de la Ciencia de la Administración, la cual ofrece principios, leyes y técnicas que permiten conducir racionalmente sus actividades y distribuir sus recursos de forma eficiente para conseguir sus objetivos.

Existen diferentes tipos de organizaciones, que se diferencian entre sí, principalmente por los objetivos que persiguen y las actividades que realizan. La empresa es un tipo de organización que persigue como objetivo el logro de beneficios económicos, debiendo, para ello, alcanzar un adecuado posicionamiento en el mercado en que actúa, obtener una renta acorde con la magnitud del capital invertido, etc, a partir del desarrollo de una actividad económica (producción o intercambio de bienes y/o prestaciones de servicios).

Este objetivo es muy diferente de los que puede tener un sindicato, una fundación o una comunidad religiosa, que pertenecen a otros tipos de organizaciones.

El criterio de eficiencia debe estar implícito en los objetivos de cualquier tipo de organización, aunque en las empresas este criterio cobra mayor relevancia, pues el éxito de su gestión depende de la capacidad de obtener beneficios razonables en relación con su capital, y, por otro lado, de la posibilidad de lograr cierto grado de autofinanciación.

Podemos decir que las organizaciones se organizan porque deben asignar sus recursos materiales, inmateriales y humanos, identificar y seleccionar criterios para el desarrollo de las actividades, enunciar normas de comportamiento y actuación destinadas a facilitar el logro de objetivos y metas, considerando siempre los principios de eficacia y eficiencia.