Libro: “Reconstrucción monetaria” de Ludwig von Mises (Parte 3)

Hasta aquí reinaba la unanimidad entre los defensores de la moneda sana. Pero entonces se suscitó la batalla de los talones. La derrota de quienes estaban a favor de la plata y la impracticabilidad del bimetalismo hicieron que con el tiempo el principio de la moneda sana equivaliera al patrón oro.

Al finalizar el siglo XIX existía unanimidad en todo el mundo, entre los hombres de negocios y los estadistas, en el sentido de que el talón oro era indispensable. Los países en que existía un sistema de moneda de papel sin valor intrínseco, dotada de curso forzoso por el fiat del gobierno, o el patrón plata, consideraban la adopción del talón oro como la meta primordial de su política económica. Ningún caso se hacía a quienes ponían en duda la superioridad del talón oro, pues se les consideraba como extravagantes por los representantes de la doctrina oficial, los profesores, los banqueros, los hombres de Estado, los editores de los grandes diarios y revistas.

Fue un grave error de los partidarios de la moneda sana adoptar semejante táctica. A ninguna ideología debe tratarse en forma sumaria, por disparatada y contradictoria que parezca. Aun una doctrina manifiestamente equivocada debe ser refutada analizándola cuidadosamente y exponiendo las falacias que contiene. Una doctrina fundada únicamente puede salir victoriosa si pone en evidencia los puntos en que se engañan sus adversarios.

Los principios esenciales de la doctrina de la moneda sana eran y son inexpugnables. Pero sus apoyos científicos en las últimas décadas del siglo XIX fueron poco firmes. Los intentos por demostrar que se apegaban a los puntos de vista de la teoría clásica del valor no resultaron convincentes y perdieron todo sentido cuando este concepto del valor hubo de desecharse. Sin embargo, los campeones de la nueva teoría del valor restringieron sus estudios, durante casi medio siglo, a los problemas relacionados con el cambio directo y abandonaron el tratamiento de la moneda y el crédito a prácticos desconocedores de la economía política. Hubo tratados sobre cataláctica que se ocuparon sólo incidentalmente y de pasada de los asuntos monetarios, y hubo libros sobre moneda y crédito que ni siquiera trataron de integrar estas materias en la estructura de un sistema cataláctico. Finalmente se desarrolló la idea de que la doctrina moderna del valor, la doctrina subjetivista o de la utilidad marginal, es incapaz de explicar los problemas del poder adquisitivo del dinero.

Resulta fácil comprender cómo, en las circunstancias expuestas, inclusive las objeciones menos defendible que presentaban los partidarios del inflacionismo quedaron sin respuesta. El patrón oro perdió su popularidad porque durante mucho tiempo no se hicieron esfuerzos serios para demostrar sus ventajas y para refutar los argumentos de sus enemigos.

Parte 1

Parte 2

Parte 4

Curso para inversores bursátiles (clase 1): Mercado de capitales

Clase 1 | MERCADO DE CAPITALES | Claudio Zuchovicki

  • El rol del mercado de capitales en la economía.
  • ¿Por qué invertir en la bolsa?
  • Ventajas y condiciones para los inversores.
  • Participantes del mercado: Empresas que se financian en la bolsa; Sociedades de bolsa; Asesores de Inversiones; Calificadoras de riesgo; Inversores institucionales.
  • Actualidad del mercado de capitales en Argentina.

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Libro: “Reconstrucción monetaria” de Ludwig Von Mises (Parte 2)

Es imposible asir el significado de la idea de la moneda sana si no se hace uno cargo de que se concibió como un instrumento destinado a proteger las libertades civiles contra las invasiones despóticas por parte de los gobiernos. Ideológicamente pertenece a la misma categoría que las constituciones políticas y las declaraciones de derechos. La exigencia de garantías constitucionales y de declaraciones de derechos representó una reacción contra los regímenes arbitrarios y la inobservancia por los reyes de las costumbres tradicionales. El postulado de una moneda sana se esgrimió como una respuesta a la práctica de los príncipes de rebajar la ley de la moneda acuñada. Más tarde se elaboró y perfeccionó con cuidado en la época que, como resultado de su experiencia con la Moneda Continental de las Colonias Norteamericanas, con el papel-moneda de la Revolución Francesa y con el período de restricción en Inglaterra, había aprendido lo que un gobierno puede hacer al sistema monetario de una nación.

El cripto-despotismo moderno, que en los Estados Unidos de América ha usurpado el nombre de liberalismo, critica la negatividad del concepto de libertad. Esta censura carece de valor, toda vez que se relaciona puramente con la forma gramatical de la idea y no entiende que todos los derechos civiles pueden definirse con igual propiedad en términos afirmativas que en términos negativos. Son negativos en cuanto tienen por finalidad cerrar la puerta a un mal, como es la omnipotencia del poder público, e impedir que el Estado se convierta en totalitario. Son afirmativos en cuanto tienden a preservar el funcionamiento sin obstáculos del sistema de propiedad privada, el único sistema social que ha creado lo que llamamos civilización.

De esta suerte, el principio de la moneda sana reviste dos aspectos. Es afirmativo cuando sanciona la elección por el mercado de un medio de cambio de uso general. Es negativo cuando se opone a la propensión del gobierno a entrometerse con el sistema monetario.

El principio de la moneda sana derivó más bien de la interpretación que hicieron los economistas clásicos de la experiencia histórica, que de su análisis de los fenómenos del mercado. Se trataba de una experiencia susceptible de percibirse por un público mucho más numeroso que los reducidos círculos de personas versadas en la teoría económica. De allí que la idea de una moneda sana se convirtiera en uno de los puntos más populares del programa liberal. Tanto los amigos como los enemigos del liberalismo lo consideraron como uno de los postulados esenciales de una política liberal.

Moneda sana quiere decir un patrón metálico.

Para servir de patrón, las monedas deberían ser, en realidad, la cantidad fija del metal adoptado como talón que determinaran con precisión las leyes de cada país. Sólo las monedas con valor nominal superior al real y todas las clases de papel parecido a la moneda debían ser redimidas en moneda de curso legal, a su presentación y sin demora.

Parte 1

Parte 3

Curso para inversores bursátiles 2021

Todos los videos del curso brindado por la Fundación Bolsa de Comercio de Buenos Aires:

CLASE 1 – Curso para Inversores Bursátiles – YouTube

CLASE 2 – Curso para Inversores Bursátiles – YouTube

CLASE 3 – Curso para Inversores Bursátiles – YouTube

CLASE 4 – Curso para Inversores Bursátiles – YouTube

CLASE 5 – Curso para Inversores Bursátiles – YouTube

Clase 6 | OPERACIONES DE BOLSA I – YouTube

Clase 7 | OPERACIONES DE BOLSA II – YouTube

Clase 8 | ANÁLISIS Y GESTIÓN DE CARTERAS – YouTube

Clase 9 | FONDOS COMUNES DE INVERSIÓN – YouTube

Libro: “Reconstrucción monetaria” de Ludwig von Mises (Parte 1)

Capítulo I

EL PRINCIPIO DE UNA MONEDA SANA

I

La idea clásica de la moneda sana

El principio de una moneda sana que guió las doctrinas y políticas monetarias del siglo XIX fue un producto de la economía política clásica. Constituyó una parte esencial del programa liberal, tal como lo desarrolló la filosofía social del siglo XVIII y lo difundieron los partidos políticos más influyentes de Europa y América durante el siglo siguiente.

La doctrina liberal ve en la economía de mercado el mejor, inclusive el único sistema posible de organización económica de la sociedad.

La propiedad privada de los factores de la producción tiende a transferir el control de ésta a manos de quienes se hallan mejor capacitados para la tarea, y, de esta suerte, a procurar a todos los miembros de la sociedad la satisfacción más completa posible de sus necesidades. Ella atribuye a los consumidores el poder de elegir a aquellos proveedores que los abastezcan más barato de los artículos que solicitan con mayor urgencia y en esa forma sujeta a los empresarios y a los propietarios de los factores productivos, es decir, a los capitalistas y terratenientes, a la soberanía del público consumidor. Ella hace que las naciones y sus ciudadanos sean libres y proporciona sustento abundante para una población cada vez más numerosa.

Como sistema de cooperación pacífica con arreglo a la división del trabajo, la economía de mercado no podría funcionar sin una institución que garantizara a sus miembros que estarán protegidos en contra de los malhechores de adentro y de los enemigos de afuera. La agresión violenta únicamente puede frustrarse mediante la resistencia y la represión armadas. La sociedad necesita un aparato defensivo, un estado, un gobierno, una fuerza policíaca. Su funcionamiento sin tropiezos ha de salvaguardarse mediante el apresto incesante a repeler a los agresores. Mas entonces surge un nuevo peligro. ¿Cómo es posible mantener bajo control a aquellos a quienes se confía la dirección del aparato gubernamental, a fin de que no volteen sus armas contra aquellos a quienes deben servir? El problema político esencial estriba en cómo impedir que los gobernantes se conviertan en déspotas y esclavicen a los ciudadanos. La defensa de la libertad individual en contra de los abusos de los gobiernos tiránicos constituye el tema esencial de la historia de la civilización occidental. El rasgo característico de occidente se encuentra en el afán de sus pueblos por ser libres, preocupación que es desconocida de los orientales. Todas las maravillosas proezas de la civilización occidental son otros tantos frutos que han crecido en el árbol de la libertad.

Parte 2

Hayek: el orden espontáneo y los distintos órdenes sociales, cosmos y taxis

por Martín Krause

“Denominaremos «orden» a un estado de cosas en el cual una multiplicidad de elementos de diversa especie se relacionan entre sí de tal modo que el conocimiento de una porción espacial o temporal del conjunto nos permite formular acerca del resto unas expectativas adecuadas o que por lo menos gocen de una elevada probabilidad de resultar ciertas. Es evidente que en este sentido, toda sociedad debe gozar de un orden y que muchas veces ese orden existirá sin haber sido deliberadamente creado Como ha dicho un conocido experto en antropología social, ‘«el que en la vida comunitaria existe un cierto orden, coherencia y regularidad es algo obvio; de otra manera, ninguno lograríamos ejercer una actividad normal ni satisfacer nuestras más elementales necesidades» .

Al vivir en sociedad y tener que cubrir la mayor parte de nuestras necesidades mediante diversas formas de mutua cooperación, es evidente que, por lo que respecta al ajeno actuar, el logro de nuestros propósitos dependerá de la coincidencia de nuestras expectativas con la realidad. Es tal coincidencia lo que refleja la existencia del orden social; descubrir cómo surge será el tema que nos ocupará de modo inmediato. La primera y casi inevitable respuesta que nuestros hábitos de pensar antropomórfico sugieren al respecto es que todo orden ha de ser fruto del designio de alguna mente’. Debido a ello, el concepto de orden no resulta muy popular entre los partidarios de la libertad, gozando en cambio de especial predicamento entre las gentes de inclinación autoritaria. El orden» social, según este enfoque, ha de basarse en la relación de mando y obediencia, es decir, en la existencia de una estructura en la que la voluntad del superior, y en última instancia la de una sola autoridad suprema, ha de determinar lo que a cada uno corresponde hacer.”

“Diversos son los términos que cabe utilizar para describir cada una de dichas clases de orden. El orden creado que hemos denominado exógeno u ordenación puede también ser calificado de estructura, orden artificial u organización, término este último especialmente adecuado cuando se trata de un orden social dirigido. Por su parte, el orden autógeno o endógeno queda debidamente especificado mediante la expresión orden espontáneo. El griego clásico tuvo la fortuna de disponer de vocablos diferentes para designar estos dos tipos de orden taxis para el creado (por ejemplo, el orden de batalla, y kosmos para el espontáneo (término que originalmente aludía al adecuado orden de un Estado o de una comunidad).”

Nota completa en:

Hayek: el orden espontáneo y los distintos órdenes sociales, cosmos y taxis – Blog el foro y el bazarBlog el foro y el bazar (ufm.edu)

“De Borges a la economía” por Martín Krause

Clase 1: Borges y la libertad

Clase 2: Sobre el progreso

Clase 3: Un orden espontáneo

Clase 4: ¿Cómo veo la mano invisible, si es invisible?

Clase 5: El emprendedor, motor del orden espontáneo

Clase 6: El derecho de propiedad y los contratos

Clase 7: El Estado, la política y el gasto público

CLASE 8: AYUDA SOCIAL ¿CON EL DINERO DE QUIÉN?