El consumo NO es el motor de la economía

«Si sumamos al PBI las importaciones tendríamos entonces entonces lo que se llama «oferta global», esto es el conjunto de bienes y servicios a disposición en un determinado período, digamos en un año. El otro lado de la oferta global es la «demanda global», es decir, a que destinos van esos productos y servicios que han sido ofrecidos. Estos pueden ser destinados al consumo privado, al consumo público, a ser exportados, o a ser invertidos. Visto desde esta simple perspectiva, el consumo absorbe unas dos terceras partes del PBI, con lo cual, a preparar vista, parece ser que el consumo es lo más importante de la economía. Algunos creen que es el «motor» y que es necesario alentarlo para que la economía crezca.

Es un curioso razonamiento, que va en contra de algunas de nuestras conductas básicas: ninguno de nosotros piensa que saliendo a gastar nos vamos a enriquecer; todos comprendemos, aunque sea intuitivamente, que primero tenemos que producir, trabajar, para luego tener con que consumir, no al revés. Resulta, al menos, contradictorio, que la sociedad prospere cuando consumimos pero que nosotros, individualmente o nuestra familia, progresemos cuando trabajamos y ahorramos.

Por cierto, que el consumo es el destino final de toda producción. Consumir significa satisfacer alguna necesidad y toda la producción de bienes y servicios está dirigida a satisfacer esas necesidades (que pueden ser banales o estúpidas, por supuesto, pero eso dependerá de las valoraciones subjetivas de cada uno). Ahora bien, si uno toma en cuenta el volumen y precio de los bienes y servicios en todas las etapas de la producción antes de llegar al producto final; esto es, por ejemplo, la siembra y la cosecha, la fabricación de harina, el horneado del pan, su empaquetado y su traslado hacia el supermercado; la producción de todas esas etapas intermedias es la parte más importante de la economía. La cifra se revierte, ahora la producción y los procesos intermedios resultan ser los dos tercios de todo lo que ocurre en una sociedad en particular.

Visto desde esta perspectiva, el dilema anterior se resuelve. El consumo es el destino final de toda la producción, pero no es la parte más importante de la economía; la producción lo es. Las transacciones que se hacen entre productores, empresas y comerciantes antes de llegar a los consumidores son el corazón que, entre otras cosas, hace funcionar el estómago «.

(del libro «Borges y la economía» de Martín Krause)

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