Una mano invisible

¿Cuáles son entonces las características esenciales del verdadero individualismo? La primera es que ante todo constituye un teoría de la sociedad, un intento de comprender las fuerzas que determinan la vida social del hombre, y sólo en segundo lugar una serie de máximas políticas derivadas de aquel concepto sobre la sociedad. Este hecho debería por sí mismo ser suficiente para refutar la más tonta de las desinteligencias comunes: la creencia de que el individualismo propugna o basa sus argumentos en la suposición debla existencia de individuos aislados o independientes, en vez de tomar como punto de partida hombres cuya naturaleza y carácter son determinados por su existencia en sociedad. Si esto fuera verdad, no hubiera efectivamente contribuido con nada a nuestra comprensión de la sociedad. Pero su argumento básico resulta completamente diferente: es que no hay otro camino para tratar de entender los fenómenos sociales, sino a través de nuestra comprensión de las acciones individuales dirigidas hacia otras personas y guiadas por su esperada conducta. Este argumento está dirigido principalmente contra las teorías propiamente colectivistas de la sociedad, que pretenden poder interpretar directamente los conjuntos sociales, entre ellos, la sociedad, etc. como si fueran entidades “sui generis” que existen independientemente de los individuos que las componen. El próximo paso en el análisis individualista de la sociedad, sin embargo, se dirige contra el pseudoindividualismo racionalista que también lleva el colectivismo práctico.

El argumento afirm que remontándose hasta los efectos combinados de las acciones individuales, descubrimos que muchas de las instituciones en las que descansan las realizaciones humanas han aparecido y están funcionando sin necesidad de que una inteligencia las dirija; que, como Adam Ferguson lo expresara,

“las naciones descansan en instituciones que son, en efecto, el resultado de la acción humana, pero no el resultado del designio humano “, y que la espontánea colaboración de los hombres libres frecuentemente crea cosas que son más grandes que lo que sus mentes individuales pueden comprender cabalmente.

Este es el gran tema de Josiah Tucker y Adam Smith, de Adam Ferguson y Edmund Burke, el gran descubrimiento de la economía política clásica que se ha convertido en la base de nuestra comprensión no sólo de la vida económica, sino de la mayor parte de los fenómenos verdaderamente sociales.

( Del libro: “Individualismo: verdadero y falso” de Friedrich A. Von Hayek )

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