La expansión del crédito y el ciclo económico

¿Qué es entonces la expansión del crédito?

La expansión del crédito también es  inflación. La razón para hacer una distinción entre expansión del crédito y simple inflación se debe a los distintos efectos que tiene una cantidad adicional de dinero al
entrar en el sistema económico por las dos rutas diferentes.

En la inflación simple, el nuevo dinero entra por el gasto del propio gobierno. El gobierno gasta las sumas adicionales creadas, por ejemplo, para el fin de llevar a cabo una guerra. El efecto de este gasto es que suben los precios de las cosas que compra el gobierno y los consumidores empiezan a atesorar.

Con la expansión del crédito, las cantidades adicionales de dinero entran en el sistema económico, no a través del gasto público, sino mediante préstamos de crédito recién creado para los empresarios por los
bancos. Así que suben los de las cosas que compran las empresas. Esto lleva a un “auge” en los negocios. Si no se detiene este auge a tiempo, se convierte en una gran crisis económica.

Este es el ciclo económico, el fenómeno más interesante del sistema capitalista.


El ciclo económico se debe al hecho de que los bancos expanden el crédito y esta expansión del crédito produce una expansión de los negocios. Pero como no aumentan las cantidades de los bienes de producción, de los bienes de capital, hay una sobreexpansión de algunos negocios, pero no una sobreinversión general, como la llaman algunos intermediarios financieros, a lo largo de toda la economía. La
característica importante del auge es esta sobreexpansión por la rebaja artificial del tipo de interés para crear la expansión del crédito. Esto equivoca a los empresarios,
que piensan que hay una mayor cantidad de bienes de capital disponibles de la que existe realmente y que ahora son posibles ciertos proyectos que habrían sido
imposibles con tipo de interés más alto. De hecho, lo único que está disponible de nuevo es una mayor cantidad de crédito creado precisamente para este fin. Este
sistema, este “auge”, continúa hasta que finalmente se viene abajo cuando resulta evidente que la llamada “sobreinversión” es en realidad una mala inversión o una sobreexpansión en algunas áreas de la economía.
En todo caso, tenemos ahora una situación en la que todos los países principales del mundo quieren expandir, tener un tipo inferior de interés. La gente siempre ha sido
hostil al interés como tal, considerándolo como “usura”. Ha prevalecido desde hace mucho tiempo la idea de que el tipo de interés es algo que puede ser manipulado a
voluntad por el gobierno y los bancos.
La razón para esta actitud es una mala comprensión del todo el sistema económico moderno. Lo que genera problemas muy grandes es el deseo de todos los países, o digamos de los inflacionistas de todos los países, de tener un tipo de interés más bajo. Lo que me preocupa ahora mismo son los efectos que esta tendencia por parte de todos los países tenga sobre los precios, ahorros e inversiones del mercado.
Si los países tienen una divisa internacional o si tienen divisas nacionales que estén desligadas del oro, la gente estará a favor de aumentar la cantidad de dinero. Poca gente está a favor de disminuir la cantidad de dinero y de las bajadas de precios. Si un gobierno quiere hacerse popular, tratará de aumentar los precios para beneficiar a los
consumidores, para beneficiar a los productores y especialmente para beneficiar a los sindicatos. Habrá por tanto una tendencia hacia un aumento en la cantidad de dinero.
Un aumento en la cantidad de dinero produce precios más altos. Y si hay una tendencia a precios más altos, también hay necesariamente una tendencia a que suban los tipos de interés. Recientemente un columnista escribía en un semanario importante que hemos domeñado el ciclo económico. Quizá leísteis esta columna, yo la leí solo una hora antes de irme para venir a esta reunión. Pero en realidad, no hay nada que domeñar, salvo que sea a los inflacionistas, quienes quieren mantener bajos los tipos de interés y expandir artificialmente el crédito, lo que no piensan que las condiciones determinadas por el ahorro de la gente son satisfactorias.
Los tipos de interés deben subir cuando haya una tendencia general de los precios a subir, porque si se compran productos en lugar de prestar dinero y guardar los
productos, se obtiene un beneficio extra en esa situación por el aumento en los precios de los productos comprados. Por tanto, la gente preferirá no prestar dinero a
nadie si no hay una indemnización ene l tipo de interés que está recibiendo por el beneficio que podría obtener comprando productos o acciones por sí misma y manteniéndolos durante un tiempo hasta que suban los precios. Por tanto, el estado de cosas en el que los precios estén subiendo es necesariamente un estado de cosas
en el que también subirá el tipo de interés, porque bajo esas condiciones el tipo de interés debe contener un elemento al que he llamado “prima de precio”, que es una indemnización por el beneficio que el prestamista de dinero podría ganar comprando
productos en lugar de dar un préstamo.
Ahora, cuando los tipos de interés están subiendo, la gente dirá que lo que hace falta para luchar contra los altos tipos de interés es aumentar la cantidad de dinero. Pero la situación es precisamente la opuesta. El único método para tener tipos de interés más bajos no es tener inflación, es eliminar del poder del gobierno el problema de aumentar o disminuir la cantidad de dinero. El gobierno siempre estará a favor de la inflación, porque los gobiernos siempre quieren gastar más. Por tanto, habrá un desacuerdo general acerca de las políticas.
Los principios de la inflación se caracterizan siempre por el hecho de que quienes son favorecidos por la inflación son los primeros en declarar que las condiciones son muy buenas y que quieren que el gobierno continúe. El gobierno quiere poder decir a los
votantes, al pueblo, “Nunca tuvisteis un momento tan maravilloso como el que disfrutáis ahora”. Y ese tiempo tan maravilloso puede acabar fácilmente en muy poco tiempo por la inflación, como sabéis. Solo después la gente descubre cuáles son los
resultados. Y solo después descubre que esto significa al mismo tiempo la destrucción de los ahorros de toda esa gente que no es propietaria de algún inmueble o alguna empresa.

Del libro: “Cuidado con los alquimistas” de Ludwig Von Mises

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