Diez grandes mitos económicos (7)

Mito 7: La deflación ―caída de los precios― es impensable y causaría una depresión catastrófica.

La gente tiene poca memoria. Nos olvidamos de que, desde el comienzo de la revolución industrial a mediados del siglo XVIII hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, los precios, en general, descendieron año tras año. Esto se debió a que el continuo incremento de la productividad y de la producción de bienes generada por el libre mercado hizo que los precios bajaran. Sin embargo no hubo depresión porque los costos cayeron junto con los precios de venta. Por lo general, los salarios se mantuvieron constantes mientras que el costo de la vida se redujo, por lo que los salarios “reales”, o nivel de vida de todo el mundo, aumentó de manera constante. Prácticamente el único momento en que los precios subieron a lo largo de esos dos siglos fueron períodos de guerra (Guerra de 1812, la Guerra Civil, la Primera Guerra Mundial), en los que los gobiernos contendientes inflaron la oferta monetaria para pagar los gastos bélicos hasta el punto de que las subidas de precios resultantes absorbieron y compensaron las bajadas de precios debidas a las continuas ganancias de productividad. Podemos ver cómo funciona el capitalismo de libre mercado, sin la carga de la inflación del gobierno y de su banco central, fijándonos en lo que ha ocurrido en los últimos años en los precios de los ordenadores. Incluso un simple ordenador solía ser enorme, costando millones de dólares. Ahora, en un notable aumento de la productividad provocada por la revolución del microchip, los ordenadores están bajando de precio, incluso mientras escribo esto. Las empresas informáticas tienen éxito a pesar de los precios a la baja debido a que sus costos se han reducido, y la productividad ha sido creciente. De hecho, esa disminución de costos y de precios les ha permitido aprovechar el característico mercado de masas que resulta de la dinámica de crecimiento del capitalismo de libre mercado. “La deflación” no ha traído desastres a esa industria. Lo mismo puede decirse de otras industrias de alto crecimiento, como la de las calculadoras electrónicas, los plásticos, los aparatos de televisión y los reproductores de vídeo. La deflación, lejos de traer una catástrofe, es señal de que hay un crecimiento económico sólido y dinámico.

por Murray Rothbard

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