Diez grandes mitos económicos (6)

Mito 6: Ha de haber un equilibrio entre desempleo e inflación

Cada vez que alguien pide al gobierno que abandone sus políticas inflacionarias, los economistas del Establishment y los políticos advierten que el resultado sólo puede ser un severo desempleo. Estamos atrapados y, por lo tanto, hemos de optar entre tener una elevada inflación o una elevada tasa de desempleo y se nos persuade de que, por consiguiente, tenemos que aceptar uno de ellos o los dos. Esta doctrina ha servido de posición de repliegue a los Keynesianos. Originalmente nos prometieron que manipulando y ajustando el déficit y el gasto público podrían darnos prosperidad permanente y pleno empleo sin inflación. Luego, cuando la inflación se convirtió en crónica y creciente cambiaron de tono para advertirnos que había una supuesta solución de compromiso, con la que consiguieron debilitar cualquier eventual presión sobre el gobierno para que detuviera la creación inflacionaria de nuevo dinero. La tesis que ha servido de solución de compromiso se basa en la supuesta “curva de Phillips”, una curva inventada hace muchos años por el economista británico A. W. Phillips. Phillips correlacionó los incrementos de los salarios con el desempleo y afirmó que los dos se mueven en sentido inverso: cuanto más aumentan los salarios, menor es el desempleo. A primera vista, esta es una peculiar teoría, puesto que va en contra de la lógica, del sentido común. La teoría nos dice que cuanto mayores sean los salarios, mayor será el desempleo; y viceversa. Si todos nos presentáramos mañana ante nuestro empleador e insistiéramos en que nos doblase o triplicase el salario, muchos de nosotros nos quedaríamos rápidamente sin trabajo. Sin embargo, este extraño descubrimiento fue acogido por el Establishment económico Keynesiano como si fuera el evangelio. Por ahora, debe quedar claro que este hallazgo estadístico es contrario a los hechos y a la lógica. Durante la década posterior a 1950, la inflación fue sólo de alrededor de un 2 por ciento anual y el desempleo osciló entre un 3 y un 4 por ciento, mientras que más tarde el desempleo se movió entre el 8 y el 11 por ciento y la inflación entre el 5 y el 13 por ciento. En las últimas dos o tres décadas, en definitiva, la inflación y el desempleo han aumentado considerable y severamente. En todo caso, hemos tenido una curva de Phillips invertida. Desde luego lo que no ha habido es ningún compromiso entre inflación y desempleo. Pero los ideólogos, a pesar de estar continuamente afirmando que sus teorías han sido “probadas“ por los hechos, rara vez los aceptan. Para salvar el concepto, simplemente han llegado a la conclusión de que la curva de Phillips sigue siendo una solución de compromiso entre inflación y desempleo, salvo que la curva se ha inexplicablemente “desplazado” a un nuevo conjunto de supuestas ventajas y desventajas. Con semejante mentalidad, por supuesto, nadie puede refutar jamás teoría alguna. De hecho, la inflación actual, aún si reduce el desempleo en el corto plazo al inducir a los precios a subir por encima de los salarios (con lo que reduce los salarios reales), sólo creará más desempleo a largo plazo. Con el tiempo, los salarios se nivelan con la inflación y ésta inevitablemente trae consigo una recesión y más desempleo. Después de más de dos décadas de inflación, ahora estamos viviendo en ese “largo plazo”.

por Murray Rothbard

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