Inflación áurea

El patrón oro se debe al accidente, yo diría que al accidente geológico, de que solo haya disponible una cantidad limitada. Como esta cantidad es limitada, tiene valor en el mercado de forma que puede tratarlo como dinero. Lo principal con respecto al dinero es la cuestión de cómo restringir, como no aumentar su cantidad.
Sabemos que el oro puede aumentar en cantidad incluso si no tenemos patrón oro. En los últimos 200 años resultó una y otra vez que el aumento, que el descubrimiento de nuevos terrenos en los que pude producirse oro, cantidades adicionales de oro, produjo una pequeña caída en el poder adquisitivo de cada unidad de oro frente al poder adquisitivo de la unidad de oro que hubiera permanecido en ausencia de este nuevo descubrimiento. La misma tendencia hacia precios más altos se produjo entonces no solo por un aumento en la cantidad de papel moneda, sino también un aumento en la cantidad de metales preciosos. Por ejemplo, en los años de 1848 a 1849, se descubrió oro en California y Australia- Por un periodo determinado, una nueva cantidad de oro, por encima del aumento anual habitual, estuvo fluyendo a los mercados. Muchas personas fueron a estos campos auríferos, trataron de extraer oro y cuando lo encontraron lo gastaron. Por tanto el resultado fue que estos mineros del oro sacaron de los mercados más bienes producidos de lo que había tomado antes.

Si, por ejemplo, un hombre pobre, que no hubiera consumido mucho hasta entonces, iba a California o Australia y tenía algún éxito en la minería, era entonces capaz de comprar cosas con su oro y de vivir de una forma muy confortable. En un periodo muy corto de tiempo, en unos pocos meses o años, se desarrollaron pueblos en California, lugares en los que los mineros vivían vidas muy agradables. Los mineros recibían cosas reales a cambio del oro- Solo un poco tiempo después, donde no había nada salvo bosques y pantanos, había ciudades, casas, muebles, y botellas importadas de champán. ¿Y de dónde venían estas cosas? Del resto del mundo. ¿Y qué obtenía el resto del mundo, los productores y suministradores de bienes y servicios a cambio de las cosas compraban los mineros? ¡Precios más altos! Recibían oro, por supuesto, pero tenían que pagar más por las cosas que querían comprar. El efecto de estos grandes descubrimientos de oro. Si queréis, podéis llamarlo “inflación”: produjo efectos similares a los de una inflación de papel moneda.
Es decir, a mediados del siglo XIX, los nuevos descubrimientos de oro produjeron lo que la gente consideraba en ese momento una revolución de precios o algo así. Pero la producción de dinero adicional, dinero oro, fue limitada: no tuvo casi influencia cuantitativa en los grandes mercados del mundo entero. Cuando el único dinero real que se usaba eran las monedas de oro o los billetes redimibles, convertibles en oro, billetes que daban el derecho a conseguir una cantidad de dinero, luego al aumentar la cantidad de dinero hubo una caída en su poder adquisitivo. Y estaban teniendo lugar ajustes que eran necesarios para poner orden en todo esto. Pero esa caída en el poder adquisitivo fue limitada porque las cantidades adicionales de oro se integraron muy rápidamente en todo el sistema monetario y no hubo mayores aumentos en la cantidad de dinero. Estos descubrimientos de oro son casos excepcionales y no tenemos que tratarlos.
La gente puede hacer bromas acerca del patrón oro, sugiriendo que debería dejarse a los dentistas, que el oro es absolutamente innecesario para el dinero y que además es una pérdida de dinero y trabajo usar como dinero algo que tiene que producirse con un coste tan alto como el oro. Pero el patrón oro tiene una cualidad, una virtud: es que el oro no puede imprimirse y que el oro no puede producirse de una forma más barata por algún comité, institución gubernamental, oficina internacional u otro. Es la única justificación para el patrón oro. Se ha tratado una y otra vez de encontrar algún método para sustituir estas cualidades del oro de alguna otra manera. Pero todos estos métodos han fracasado y siempre fracasarán mientras los gobiernos sigan la idea de que es derecho de un gobierno que no haya recaudado suficiente dinero para pagar sus gastos gravando a sus ciudadanos o tomando prestado en el mercado, que está bien que un gobierno aumente la cantidad de dinero sencillamente imprimiéndolo.
Hay una doctrina que dice que no hay suficiente oro. La razón por la que estos críticos del oro están en contra del patrón oro se debe a su creencia de que debe aumentarse la cantidad de dinero. Pero la cantidad de dinero se ajusta a sí misma necesariamente mediante precios para las demandas de la gente. Aun así, hay autores, profesores, escritores de libros de texto, que nos dicen que no hay bastante dinero y sugieren una divisa en papel y aumentos regulares anuales en la cantidad de dinero. No saben de qué hablan. Algunos de estos autores de libros de texto dan otra cifra en cada nueva edición de sus libros con respecto a la cantidad de dinero que quieren aumentar. En una edición dicen que el 5%, en la siguiente edición dicen que el 8% y así sucesivamente. Si un profesor dice debería haber una divisa en papel a la que el gobierno cada año debería añadir un 8%, o un 10%, o un 5% de dinero adicional, no nos da una descripción completa de qué hay que hacer. Quizá sea un hecho interesante que nos ayude a darnos cuenta de la, digamos, mentalidad de estos autores, pero no es un problema que tengamos que tratar. La pregunta es cómo debería el gobierno poner en circulación este dinero, a quién debería dársele. De lo que tenemos que darnos cuenta es que un aumento en la cantidad de dinero no puede ser neutral con respecto a las condiciones de los diversos individuos.
Por supuesto, es bastante intrigante que no haya otro método de organizar el sistema de intercambios que el uso de un metal concreto, un metal amarillo, el oro. Podríamos hacernos la pegunta: “¿Qué hubiera pasado si no hubiera habido ningún oro?” O podríamos hacernos la pregunta: “¿Qué habría ocurrido si un día”, nadie puede decir hoy nada sobre esto, “si la gente descubriera un método para producir oro a un precio tan barato que ya no fuera útil para fines monetarios?” A esta pregunta, yo respondo: “Vuélvame a preguntar cuando pase eso”. Quizá (no lo sé, nadie lo sabe) algún día se descubra un método de producir oro a partir de nada o, digamos, de algo que sea oro. Quizá el oro fuera tan abundante como el aire y gratis para todos. Si todos pudieran tener tanto oro como quisieran, no tendría valor en el mercado. Nadie estaría dispuesto a aceptar ese producto sin valor en el comercio con otros bienes o servicios por tanto no se convertiría en “medio de intercambio”. Si pasáis noches en blanco y no tenéis otra cosa en que pensar, podéis pensar que ocurriría, ya sabéis, si un día el oro pudiera producirse de una forma tan barata como, digamos, hoy se produce el papel. ¡Podría pasar! Pero nadie piensa que pasará. Probablemente no pasará. Pero si pasara entonces la gente tendría que ocuparse de un nuevo problema. Y quizá lo resuelva, quizá no lo resuelva, no sabemos eso ahora. Pero hoy es inútil especular qué pasaría, si pasara esto. Y como no sabemos nada acerca de las condiciones que habrá en ese momento, podemos decir: “Esperemos. Esperemos a ver si realmente un día el oro será tan abundante que ya no pueda servir para fines monetarios”. De acuerdo. Si esto pasara, la gente que viva entonces (en ese momento) tendría un problema a resolver. Pero hoy tenemos otro problema. Nuestro problema es impedir que la cantidad de dinero aumente y su poder adquisitivo disminuya a través de la inflación.

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