LA ORGANIZACIÓN Y EL LÍDER

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La empresa y el nuevo contexto de negocios

Nos enfrentamos a un tiempo de grandes cambios sociales y culturales que involucra todos los terrenos de la vida humana.

Las organizaciones no permanecen ajenas a estas transformaciones: en un contexto caracterizado por la complejidad y su fuerte perfil competitivo, el devenir cotidiano transcurre plagado de nuevos desafíos.

Hoy puede afirmarse que las limitaciones organizaciones, se superan exclusivamente con capacidad de conducción y esto no es una problema técnico, sino esencialmente humano: el fracaso de las organizaciones parte siempre del fracaso de sus directivos.

El nuevo líder corporativo tiene por misión esencialmente desarrollar la estrategia y la organización, alineando a las personas en torno a la creación de valor que hará sustentable el emprendimiento.

Un programa de acción dirigido al fortalecimiento de la competitividad empresaria requiere centrarse en el desarrollo de las personas, la construcción de una sólida mística organizacional y la permanente expansión de las competencias esenciales comunes.

Los niveles gerenciales han debido replantearse su papel directivo convirtiéndose, ante todo, en verdaderos “entrenadores de equipo” cuya tarea primordial, es la desarrollar la capacidad y confianza de sus colaboradores para que alcancen niveles de desempeño compensados para la organización tradicional.

En este marco, un ordenamiento jerárquico convencional resulta insuficiente como método de gestión y las propias necesidades de supervivencia de la organización requieren de un amplio marco participativo que permita el máximo desarrollo posible de cada persona en su puesto de trabajo y en interrelación con los otros.

Una política orientada hacia la creciente autonomía de los recursos humanos significa, a su vez, que las personas no están simplemente dispuestas a acatar y limitarse a hacer lo que se les diga y que desean una cuota creciente de libertad en su trabajo y responsabilidad para dar respuesta a sus problemas cotidianos, tomar la iniciativa y conseguir resultados.

Para tener relaciones exitosas, la gerencia debe generar una.cultura basada en el respeto al individuo, ser consistente en su política y en sus propósitos, proporcionar y fomentar la educación para todos y ofrecer una oportunidad clara del desarrollo para quienes la merecen. Transformar los modelos basados en el control, en modelos basados en la.confianza y la consideración.

Las aptitudes reales para el ejercicio de un genuino liderazgo ya no se constituyen símplemente en un valor agregado deseable del perfil de un ejecutivo, sino en el punto de partida indispensable para poder ocupar cualquier posición directiva una organización social.

2. ¿Quién es el líder?

El liderazgo es la capacidad efectiva de una persona para generar influencias sobre otras y así guiar su comportamiento, implica la habilidad de poder conducir las voluntades de otros a partir de un ejercicio real del poder. Entre las muchas conceptualizaciones que pueden efectuarse de la idea del poder diremos que este es la materia prima de la influencia.

Se puede influir en las personas de muchas maneras distintas, de acuerdo a las circunstancias del contexto y las personas que estén involucradas.

El ejercicio del liderazgo se desarrolla en un marco dinámico de relaciones, intereses, objetivos y expectativas en cuyo marco el conductor debe dar respuesta a cuanto menos tres tipos de necesidades:

. Las necesidades de la organización.

. Las necesidades individuales.

. Las necesidades del grupo.

Encontrar los puntos de confluencia entre estos conjuntos es determinante para construir un área de influencia sólida capaz de expandirse en forma permanente, consolidando el poder del líder sobre su equipo.

El auténtico líder es quien crea estrategias, establece la dirección hacia donde la empresa desea llegar y por sobre todo, tiene visión de futuro y logra que el personal se alinee por propio convencimiento, detrás de ella.

Muchas veces nos hemos preguntado, si las habilidades de un líder son innatas o se adquieren. Ante este interrogante, podemos asegurar que se aprenden en su mayoría, en el marco de un estado de equilibrio emocional que moldea su carácter.

Las habilidades de liderazgo resultan de una combinación de experiencias de vida y trabajo, pero básicamente, lo que forma a un líder es su capacidad para aprender y reflexionar sobre las experiencias vividas.

Es por ello que toda persona que emprende un camino de desarrollo en la actividad de conducción, va atravesando distintas etapas que forman parte de lo que habitualmente denominamos planos de crecimiento del líder:

1er. Plano: Liderazgo individual.

Es el que nace con uno. Toda persona que pueda llevar adelante sus propios proyectos y metas personales, es capaz de influir sobre los demás. El líder tiene como misión primordial mejorar su propia vida. No se puede transmitir al resto lo que antes no se posee.

2do. Plano: Liderazgo grupal.

Está dado por la capacidad del líder en influir sobre sus grupos de pertenencia. El primer estadio de conducción real de una persona generalmente se manifiesta en su grupo más inmediato y reconoce como principal factor de influencia el.conocimiento.

3er. Plano: Liderazgo situacional.

Se sustenta en la adquisición de una serie de habilidades (comunicación, negociación, toma de decisiones) aplicables a un universo variado de situaciones.

4to. Plano: Liderazgo organizacional.

Va más allá del dominio de grupo, se extiende a toda la organización. El líder organizacional es aquel que puede influir a a cualquier organización, convirtiéndose en un símbolo para sus subordinados y los distintos públicos de interés de la empresa.

El líder organizacional encarna la visión y misión de la empresa generando la adhesión, el compromiso y el efectivo alineamiento de los recursos. La posesión de un fuerte carisma personal es un requisito indispensable para avanzar hacia esa etapa.

Liderazgo, aprendizaje y competitividad organizacional

El aprendizaje, como una práctica de crecimiento cotidiano y filosofía organizacional, es mucho más que la mera organización sistemática de la educación formal dentro de la empresa, se trata de construir en torno a cada equipo de trabajo un marco amplio de comprensión y madurez orientado hacia la adquisición y expansión del conocimiento en plenitud.

La “plenitud”, como forma de hacer negocios, está al alcance de cualquier empresa, pues se apoya en un principio esencial: actual de tal manera que se procure el éxito individual de cada uno de los públicos de interés de la organización y esto se logra creando una cultura basada en la proactividad, la innovación y la vocación de servicio.

Como contrapartida de la organización prescriptiva (burocrática y funcionalista) se apunta a una organización emprendedora capaz de definir por sí misma los nuevos horizontes en los que se desempeñará.

Si tuviéramos que definir la labor principal de los líderes de una organización abierta al aprendizaje, diríamos que se trata de ayudar a la gente a tener éxito, brindándoles la autoridad y la formación necesaria para autogestionarse en su trabajo.

La práctica de liderazgo que se apoya en estos principios se denomina actualmente labor de coaching, en referencia a la figura de un entrenador de un equipo deportivo.

Claves para el desarrollo de la empresa – Fernando Grosso

Más sobre liderazgo:

https://bit.ly/2CwHcTK

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